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Industrialismo e Imperialismo

 

Diferencias entre la primera y la segunda expansión de Europa:

Los viejos imperios habían estado principalmente en las Américas mientras los nuevos estaban en África, Asia y el Pacífico, pero en América no.

Las viejas colonias habían sido en su mayor parte colonias de “asentamiento” en las que los emigrantes crearon sociedades cuasi-europeras. Las nuevas eran en su mayor parte colonias de “ocupación” en las que una pequeña minoría de “residentes” europeos ejercían cierto grado de control político pero permanecían esencialmente ajenas a Europa en raza y cultura.

La segunda expansión fue impresionantemente más rápida y más abarcativa y en ella el número de potencias coloniales creció a medida que se extendían las áreas bajo control europeo. Antes de 1830 sólo había cinco potencias importantes. En 1914 había diez, incluyendo a una ex colonia, los Estados Unidos.

Razones para considerar a 1870 como una década divisoria:

1.      La mayoría del territorio anexionado después de la década de 1870 lo fue en regiones de África, Asia o el Pacífico.

2.      La intervención de países nuevos y sin tradición colonial como Bélgica, Italia y Alemania, parecía indicar que los fines de la colonización estaban cambiando.

3.      El hecho de que la nueva colonización estuviera asociada a la inversión en gran escala por los europeos, sugería que éstos tenían una extraordinaria cantidad de capital disponible para usarlo de esta forma, o que la atracción de la inversión colonial era tan grande que estaba extrayendo  capital de otros campos de actividad dentro de Europa.

Otros rasgos nuevos:

La belicosidad internacional. Las reivindicaciones coloniales fueron objeto de una intensa actividad diplomática que en ocasiones parecía llevar a las potencias interesadas al borde de la guerra. Una vez empezada la guerra era posible argüir, como lo hizo Lenin, que fue en su raíz una guerra entre imperialismos rivales y que su principal resultado fue la redistribución de los imperios coloniales entre las potencias rivales.

A favor y en contra:

Unos le daban la bienvenida porque la expansión ultramarina parecía servir a los intereses particulares que en el fondo tenían. Otros desconfiaban de él o lo consideraban como prueba de decadencia de la civilización occidental y del liberalismo del siglo XX.

Teorías explicativas:

1.      “Eurocéntrica”. Explican el imperialismo en función de la situación, las actividades y las necesidades de los estados de Europa.

a.       Teorías económicas:

                          I.      “Imperialismo comercial”: el imperialismo fue un producto de la expansión de la industrialización. Las zonas ultramarinas eran indispensables para el crecimiento económico. Las colonias podían extender el comercio metropolitano y la producción abriendo nuevos mercados y proporcionando nuevas fuentes de materias primas y mano de obra barata.

                       II.      “Imperialismo de las inversiones de capital”: las nuevas colonias podían construir campos para provechosas inversiones de capital.

 

b.      Teorías políticas:

1.     “Imperialismo del pensamiento oficial”: insiste en las iniciativas tomadas por los gobernantes de Europa. La expansión se considera el producto del cambio de las condiciones políticas y sociales en Europa a fines del siglo XIX, y se dice que las colonias fueron exigidas para ponerlas al servicio del poder, prestigio o seguridad del Estado más que al de la riqueza de sus ciudadanos. Los políticos juzgaron necesario adquirir posesiones ultramarinas como parte de sus maniobras diplomáticas, simplemente para negar a los rivales extranjeros áreas geográficas consideradas importantes para la seguridad nacional.

2.     “Imperialismo de las masas”: ve la génesis del expansionismo en la creciente belicosidad de la opinión pública nacionalista. Derivó de una mezcla de jingoísmo y patriotismo provocado, en algunos casos, por la aceptación de teorías neodarwinistas acerca de la supervivencia de la raza más apta.

 

1.      “Periféricas”. Piensan que la anexión colonial surgía por lo común de situaciones relativamente localizadas (no europeas) que podían ser paralelas en varios sitios pero que podían igualmente ser únicas.

 

Interpretaciones políticas, populares y periféricas del imperialismo:

Imperialismo de los hombres de Estado:

Los latos funcionarios de las grandes potencias estaban interesados en fomentar el poder y la seguridad de sus países. En este período se desarrollaron grandes bloques de poder y alianzas:

La Triple Alianza de 1881-87 entre Italia, Austria y Alemania.

El Tratado de reaseguro entre Alemania y Rusia de 1887-90.

La existencia de tales alianzas era un reto y posiblemente una amenaza para los excluidos, en especial para Francia y Gran Bretaña. Esto imponí nuevas fricciones en las relaciones internacionales. Cuando caducó el tratado de reaseguro la respuesta natural fue la alianza francorrusa de 1894 seguida por la entente anglofrancesa  de 1904. Europa se dividió así en dos campos.

Las ganancias de un país eran las pérdidas de otro. El imperialismo fue la respuesta de la competitividad hipersensible entre todos los principales Estados de Europa y Norteamérica. Para ser una potencia mundial se necesitaba construir grandes flotas, y para que éstas operasen fuera de las aguas territoriales necesitaban bases en todo el mundo. Otra necesidad era la de asegurar las materias primas estratégicas. Si el poder militar dependía de la población que suministraba hombres e impuestos, cada emigrante era una pérdida seria para las potencias que no tenían colonias.

Las colonias también proporcionaban un elemento para la diplomacia: la amenaza a territorios considerados de interés especial por una potencia podía ser objeto de regateo en negociaciones sobre alguna otra materia en disputa. Puede que las colonias fueran consideradas como medio de desviar la atención de sus propios súbditos o de los extranjeros de los conflictos planteados en Europa que podían conducir a la guerra. Las colonias, por eso, proporcionaban una válvula de escape.

Pero en realidad, no hay ninguna prueba decisiva de que los políticos o altos funcionarios de alguno de los principales Estados tuvieran un plan previo, elaborado sobre el supuesto de que las colonias proporcionarían beneficios políticos de estos u otros tipos.

Imperialismo de masas:

El imperialismo fue una proyección del nacionalismo más allá de las fronteras de Europa.

Estos argumentos suscitan dos cuestiones:

1.      ¿En qué medida se puede creer en el pretendido nacionalismo extremo cuya existencia es fundamental para cualquier teoría del imperialismo de masas?

2.      ¿Puede demostrarse que este nacionalismo (si es que existió realmente) produjo demandas populares de expansión imperial, en especial en los críticos años anteriores a 1890, demandas que a su vez impulsaron a los gobiernos a la acción?

Según la historiografía:

Schumpeter: el imperialismo no era el resultado de nuevos desarrollos económicos, sociales o políticos en Europa, sino al expresión de una antigua “disposición sin objeto por parte del Estado a una ilimitada expansión de las fronteras”

Hilferding: el capital financiero dejaba de ser amante de la paz en cuanto su impulso económico ultramarino se veía obstruido por sociedades precapitalistas.

Hobson: la opinión popular era deliberadamente corrompida mediante la prensa barata por los que tenían intereses creados en la expansión imperial.

Otros: dos categorías: unos tratan al imperialismo de masas como el producto de un nacionalismo intensificado y otras que lo explican como el resultado de nuevas teorías sobre la raza, que se agrupan en otras dos categorías teoréticas: las que sostenían que el principio de la selección natural hacía necesaria la conquista de los pueblos inferiores que proporcionara el elemento de lucha necesario para mantener la calidad de las razas “superiores”; y las que exponían el deber moral de la raza superior de asumir una “misión civilizadora” para con la inferior.

Lo importante no es por qué se produjeron tales movimientos ideológicos, sino si se puede probarse que tuvieran una influencia mensurable sobre el curso de los acontecimientos. Por cualquier razón la demanda pública de un imperio fue importante antes de que empezase la rápida expansión en la década de 1880; segundo, que los gobernantes de quienes dependía el poder decisorio se vieron impulsados o facultados por el entusiasmo público para actuar donde, en otro caso, podían no haber actuado.

Los entusiastas colonialistas alemanes, aunque escasos en número, estaban institucionalmente preparados para influir en la política oficial desde comienzos de la década de 1880; y es al menos posible que la adopción de una política colonial alemana en 1884 fuera producto de su presión.

Las organizaciones imperialistas francesas tuvieron considerable influencia en la década de 1890 y posteriormente, pero es evidente que se formaron demasiado tarde para haber influido en la política francesa de la primera y vital expansión que empezó hacia 1880.

En Gran Bretaña hay aún menos pruebas de un fuerte imperialismo popular.

En suma, el argumento que considera el imperialismo de masas como la génesis o fuerza motriz del moderno imperialismo es intrínsecamente débil. Es más probable que fuera consecuencia y no causa de la expansión colonial.

Interpretaciones periféricas del imperialismo:

SUBIMPERIALISMO COLONIAL. Los factores de la expansión del imperio oficial fue la tendencia de las posesiones europeas ya existentes a desplegarse por sus alrededores. Dos situaciones características: unas, típica de las colonias de asentamiento europeo, la otra, de aquellas colonias en las que una pequeña minoría de europeos gobernaba una sociedad indígena.

Las razones del subimperialismo del colono fueron: la inseguridad fronteriza, real o imaginaria; la necesidad de mayores ingresos aduaneros procedentes de los puertos cercanos; el deseo de controlar áreas de producción o rutas comerciales de las que dependía la economía colonial; las ambiciones o ideales de administradores, militares, misioneros y otros europeos empleados allí temporalmente.

RELACIONES NO EUROPEAS. Tres situaciones características que pudieron llevar con el tiempo a la imposición del imperio oficial por una u otra de las potencias europeas.

La primera: los estados indígenas reaccionaron con fuerza, más pronto o más tarde, contra la presencia de europeos, ya como vecinos intrusos, ya como infiltrados que exigían derechos políticos o religiosos.

La segunda: los estados indígenas decidieron aceptar y usar la presencia europea. Los gobernantes no europeos obtuvieron considerables ventajas a corto plazo de la alianza con los europeos, adquiriendo dinero, armas de fuego o apoyo político contra sus rivales indígenas, políticos o territoriales como pago de una colaboración de muchas clases. Pero al final todas estas alianzas fueron el beso de la muerte.

La tercera: en los estados indígenas débiles la presencia de los europeos pudo erosionar las instituciones indígenas i la cohesión social.

 

   

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